
Aquella vez en que leyó su vida en el círculo literario nadie creyó que se atrevería. Pero lo hizo y de la mejor manera posible. Tomó su cuaderno lo agarro fuerte y firme con sus grandes manos blancas, lo llevó la pecho y atravesó la sala con una prestancia que nadie creería que fuese ella. Con sus ojos almendrados fijos en aquel preciado papel inicia diciendo: “¡hola!” .Ya su rostro se ha vuelto color rosa, pese a eso las expresiones en él parecieran estar dormidas. Con sus largas piernas realiza un balanceo para focalizar los nervios, los cuales pretende controlar. Se equivoca, y sonríe. Desea que el público le perdone aquel error que le puede costar la pertenencia al grupo. Finaliza su participación. Comienzan los aplausos y los murmullos. Los tres segundos que demora en llegar a su puesto se le hacen eternos. La mirada de sus pares parecía devórala. Tenía mil y una teoría respecto a lo que escuchaba, la descomponía, no saber que podía decir de ella. Llega s su puesto tropieza con la silla. Cree que ya está todo perdido. Se toma su pelo color cobre mientras lo ata y desata innumerables veces.
Ahora solo quiere que pase el tiempo.
y habia mucho nerviosismo de por medio!
ResponderEliminar:) pues gracias por pasar y leer lo humildemente escrito!
:)
que este bien!