Miro el techo.
La escucho y parece ser otra. A veces me asusta. Me cuesta entender que pueda cambiar de parecer tan rápido.
Me pregunta que si me pasa algo, niego con mi cabeza, pero afirmo con mi corazón que las cosas no están bien.
No sé si dar una carcajada y preguntar dónde está la cámara, o guardar silencio y hacer como si nada ha pasado, como siempre.